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lunes, 2 de julio de 2012

Algunas reflexiones más:




© los humanistas y a los CCSS les interesan los resúmenes. A pesar de ello sus publicaciones son muy difíciles de resumir o clasificar. La 2.0 ha cambiado esto, pero, ¿quién filtra lo que vale de lo que no vale o es puramente anecdótico?

© No les interesan las bibliografías generales sino las Interdisciplinarias.© La búsqueda en las humanidades es mucho más compleja que en las otras ciencias.© No usan tesauro. Ellos se lo pierden

© acercan al catálogo de la biblioteca a un nivel diferente de especificidad que la del catalogador o la de la literatura.

© Los sistemas de información automatizados enriquecen los índices, ya que nos permiten la opción de ir de términos amplios a más específicos como nacionalidad, periodo, género, movimiento.

© Las humanidades, normalmente, requieren mayor espacio para almacenar y por mucho más tiempo. Alguien se hará cargo?

© Es necesario crear un mayor número de 'links' con la cantidad de bbdd's de que los humanistas han creado (especialitzadíssimes, la mayoría). En los últimos 15 años han aparecido grandes llevados especializados, pero presentan un problema: casi todos son anglosajones.

© Las normas para elaborar índice no son uniformes y existen diferencias entre el productor de la bbdd s y el 'software'.

© Los recursos electrónicos complementan no sustituyen a los impresos.

© Los recursos visuales tienen el reto de proveer calidad en las imágenes.

© Las necesidades de información de los humanistas no se podrán satisfacer únicamente por medios electrónicos (por ahora).

© Existe una necesidad por parte de los humanistas de leer el documento completo, y eso es más fácil cuando está impreso que cuando esta en línea. Cuestiones de educación?

© La autoridad del autor, la actualidad, la exactitud de la información, que son la naturaleza y los motivos del editor, deben ser vigilados.

© La automatización ha abierto grandes áreas en proyectos cooperativos y acceso a las colecciones especiales en las humanidades y en las ciencias sociales.

© El contenido de la información es lo que realmente importa.

Las bibliotecas 'humanistas'


Se tiende a pensar que el nuestro contexto profesional las bibliotecas de humanidades son muchas más que las científicas y de alguna manera es cierto (piénsese por ejemplo, ¿qué son esencialmente las Bibliotecas nacionales?). 

De hecho la misma INTERDISCIPLINARIEDAD de las humanidades marca una de las particularidades de nuestras colecciones: LOS DOCUMENTOS No envejecen casi NUNCA. Alcanzar la diversidad de contenidos y de lenguas que exijan nuestros estudios es un hito no imposible sino casi exagerada y esto nos lleva a reforzar el SOD y los servicios de información bibliográfica para controlar al máximo la bibliografía que de cada una de las disciplinas principales y las auxiliares se genera. La cooperación bibliotecaria en este sentido nos ha quitado un gran peso de encima especialmente en cuanto al préstamo entre bibliotecas. 



Atención, he dicho controlar, no tener, no poseer. Caer en la idea de 'más es mejor' es un error histórico. Controlar más y perfilar más las necesidades es un acierto de futuro. Hablaremos.No hay que mencionar en cuenta otros problemas intrínsecos de nuestras colecciones: la dispersión de fondos ya mencionada, la dificultad que a menudo implica la catalogación y clasificación de un fondo tipológicamente diversificado, en muchas lenguas, de muchos géneros (a veces difíciles de reconocer), de muchos períodos (a menudo difíciles de acotar), autorías complejas o simplemente la dificultad que implica establecer LÍMITES CONCRETOS en cuanto al contenido entre las diferentes materias dado los vínculos conceptuales e históricos que hay entre todas ellas.Pero si tuviéramos que destacar un problema ser sobre los muchos que podríamos sugerir seguramente este sería el ESPACIO. 

Antes comentábamos que la poca o nula obsolescencia ("el fondo no envejece mucho") de nuestra colección y la escasa poda nos fuerza o nos debería forzar si las circunstancias lo permitieran disponer de espacios adecuados para mantener un porcentaje alto del fondo de libre acceso y unificado. Obviamente esta es nuestra eterna asignatura pendiente junto con la reconversión total del fondo de nuestras diferentes bibliotecas (el patrimonio, asignatura pendiente). Todo ello en unos años donde la idea del libre acceso, por poner un ejemplo, está digamos, pasada de moda. Y no es la única.Es el eterno ejemplo de la casa que se empieza por el techo: hacemos esta sesión porque estamos convencidos de que no debemos perder la carrera tecnológica que con respecto a los recursos informativos quiere decir aprender a reconocerlos, seleccionarlos, aprender a evaluar su capacidad informativa y finalmente venderlos, es decir, hacer marketing de nuestros recursos informativos (nuestros porque se mueven en nuestros ámbitos de conocimiento y nuestras porque en la medida que los dominamos integran en nuestras tareas diarias de una manera mucho más simple. 


De hecho alguien decía que la gran tarjeta de presentación de todo gestor de la información es el dominio real de sus recursos informativos. Todo ello sin olvidar la parte más complicada de estos discurso: no tenemos nuestros fondos control . lados (catalogados en el 100%) y por tanto no estamos en condiciones de hacer una valoración real de la colección. No recuerdo en qué artículo leído a propósito de este cursillo el autor decía que un usuario de estas bibliotecas emplea un mínimo de 26-30 documentos para investigación (más del 70% monografías). A pesar de todo sabemos que si un producto bibliográfico de pago ha dado el salto "cualitativo" en el soporte electrónico es mucho más requerido por el investigador (también aquellos que se 'utilizarían en papel). Son muchísimas las grandísimas bibliografías especializadas que tenemos en papel y pierden peso y "categoría informativa" por no poder desde nuestra red ser accesibles para todos. Por ejemplo: La Bibliographie del humanismo te la Renaissance, Islamic Studies, Historical Abstracts, RILA, New Testament Abstracts, Religion Abstracts, Bibliographie Linguistique, Communication Abstracts, Anne Philologique, etc, etc, etc. Obras caras y no acumulativas-excepto algunos casos-en papel. 


Es cierto, luchamos con dos cosas : el precio de cambio de suscripción y una reticencia a creer "realmente útiles" aquellos productos que en cualquier otro país son considerados básicos para la investigación documental.Otro caso de estudio es que no tenemos ni siquiera en papel y es no sólo básico sino que además completaría una de las partes más débiles de nuestras colecciones: las publicaciones periódicas. JSTOR, Project Muse o Literatura online, por poner algún ejemplo, suben muchos grados la capacidad informativa de nuestros centros y representan un enriquecimiento por referencistas de las bibliotecas (temáticos o no). Pero todavía no tenemos todos esos paquetes suscritos o suscritos completamente. Es cierto, 'más no es mejor', pero en el caso de las humanidades ayuda.



Otro producto que han llegado con cierto retraso a nuestro campsón las bases de datos que ya empiezan a incluir el texto completo del material referenciado (como MUSE o JSTOR para las revistas) Ciertamente a este nivel de relación información / precio inalcanzable individualmente sólo podemos trabajar con otros. Esto no nos saca de la obligación de conocer y reconocer nuestros productos documentales y de defenderlos, obviamente. Eh, y más que nunca hay que saber quién los tiene y qué abastecen.

En esta carrera no tenemos nada que perder. De hecho, ya hemos ganado mucho. No hemos perdido del todo el carro.



NOTA FINAL: Un apartado aparte que de hecho es el discurso de este curso son nuestras fuentes de información: ¿En qué estado las tenemos?, Están actualizados?, Las conocemos?, Hemos dado el salto realmente a la documentación electrónica? , como lo hemos hecho?. hablaremos

Hablando de alternativas

Algunas cosas positivas que observamos en los últimos años:


© Los índices impresos y en línea más poderosos empiezan a analizar material retrospectivo.

© El uso de internet ha abierto la comunicación para investigar y visitar otras bibliotecas, particularmente las colecciones "especiales".

© La presentación en multimedia atrae la atención de los humanistas.

© La búsqueda en texto libre ha sido un beneficio para las humanidades y las CCSS.


© Tener versiones digitalizadas de los "Tesoros bibliográficos y artísticos". Son un reclamo.


© APOYAR y participar en las redes de investigadores para la creación de páginas en el WWW en el ámbito de las artes y la cultura en general


El rumbo de las humanidades (Un texto para reflexionar sobre la idea de las humanidads en pleno siglo XX:) Por Francisco Román Hernández, de Reporte Fénix, México


Las humanidades son una serie de manifestaciones del pensamiento y la sensibilidad cultural que han formado parte esencial de las sociedades. Las humanidades surgieron con la aparición de los primeros grupos humanos, hace varios cientos de miles de años, no de nombre, sino a partir de descubrimientos e innovaciones que transformaron paulatinamente su forma de vida.

A lo largo de la historia universal, las humanidades han ido formando parte de la conciencia reflexiva, la educación, los valores, la creatividad y la transmisión de los conocimientos. Es decir, la podemos traducir como parte de las ciencias que han constituido uno de los pilares en el desarrollo de las sociedades humanas. Las ciencias a las que hago referencia son la Filosofía, la Historia, la Literatura y la Ética; por supuesto desde una perspectiva incluyente frente a las artes y otras expresiones culturales como las religiones o las formas de gobierno.
Las humanidades como disciplinas aparecieron entre los griegos, enseñándolas desde una perspectiva de artes liberales. Fue con el romano Cicerón el principio del concepto humano. Tiempos después, desde el medioevo el sentido de esas artes liberales referían a los textos que surgían y provenían de los seres humanos y no a los conocimientos míticos o divinos. En la modernidad vino el nacimiento de las humanidades como un movimiento que agrupaba a las ciencias encargadas del conocimiento, la reflexión y especulación humanas cuyo enfoque se centraba en el perfeccionamiento del estudiante y su sociedad.
Hasta el tercer cuarto del siglo XX, las humanidades parecían haber complementado la formación educativa del sujeto, realizando así, la tarea virtual de mejorar la función social de los grupos humanos dentro del progreso materialista. A eso sumemos el debate profundo que se libraba entre la importancia de las ciencias humanas frente a las ciencias puras o exactas, relegándose paulatinamente ante el triunfo de estas últimas.
Si bien este breve recuento de la presencia de las humanidades en el desarrollo de las civilizaciones intenta reivindicar el papel que han desempeñado a lo largo del tiempo, también tiene como objetivo poner en la mira de los lectores, el rumbo que han tenido como instrumento necesario en la formación humanista de las sociedades. Han sido necesarias para complementar la instrucción de los individuos y sus colectividades. No siempre han sido incluidas como parte consciente de la preparación académica, pues han respondido a distintos intereses. Pero podemos suponer que desde las primeras escuelas, academias y universidades han estado presentes en la preparación del estudiante.
Debido al papel primordial de las humanidades en la sociedad, para las ciencias y el desarrollo de la cultura, ahora es asombroso el sitio en el que se les coloca, al grado de verlas como una medida vacía y estorbosa en la educación actual, en medio de preocupaciones tecnócratas y laborales. El estudiante contemporáneo no necesita (dicen los políticos y empresarios) perderse entre las ciencias humanas, porque no produce, ni crea un plusvalía a la globalización mercantil.
 Los modelos educativos en México no habían excluido de forma tajante en su plan de estudios a las humanidades, sino hasta hace poco tiempo. Hablo de un poco más de 7 años en que la SEP comenzaba a eliminar algunos períodos de la Historia de México, reduciéndola a la Colonia y la Época Moderna. Y más recientemente en el 2010 y 2011 el Sistema Nacional de Bachilleratos ha estado promoviendo iniciativas para eliminar las materias de humanidades y dispersarlas entre las Ciencias Sociales.
Nos enfrentamos a una cercana deshumanización de las civilizaciones herederas de la cultura Occidental, y aun cuando escuchamos tal amenaza, parece no preocupar a la mayoría de las personas. ¿Cuáles serían los peligros de tal deshumanización?, ¿qué tipo de costos puede significar en materia educativa y en materia social?
Para humanistas como Fernando Savater los resultados de tal catástrofe serían algo así como la pérdida de identidad intelectual, sería un retroceso gigantesco traducido en la pérdida de la individualidad. En pocas palabras, hablaríamos de un menguante espíritu racionalista, el obscurecimiento del genio creador, el silencio del libertador, la ceguera del progresista y la frialdad de los artistas. Para aquellos que nos dedicamos a alguna de las ramas de las humanidades sería la negación de nuestras profesiones, o la degradación de las aportaciones al conocimiento y pensamiento humano. Una especie de rompimiento del cordón umbilical respecto a las actividades de la educación, investigación e interpretación de la realidad social.
Para las humanidades mismas, sería un reto epistemológico al afrontar un debate más ante su oposición con las ciencias exactas, a las cuales se les considera como las generadoras de los adelantos científicos y tecnológicos que demanda el futuro globalizador. En especial de los individuos dueños del capital, de los mercados y la estructura financiera corporativista que han cautivado las prioridades del mundo contemporáneo.
El enfrentamiento de las ciencias humanas y exactas es más o menos reciente, en realidad no se contraponen por naturaleza, sino que se necesitan, son como las hermanas gemelas que tratan de diferenciarse e identificarse unas de otras. En pocas palabras es necesaria la comunicación entre ellas para el mejor avance de cada una. La ciencia, nos explica Eduardo Nicol, es un conjunto de conocimientos que sirven de herramienta para el desenvolvimiento de la vida diaria, para servirnos del pasado, ordenar nuestro presente, y proyectar mejor el futuro.
La utilidad de las humanidades es clara cuando nos enfocamos en esa complementariedad de las ciencias reflejadas en el éxito intelectual de los individuos y en los beneficios materiales de la cultura. Así la coexistencia entre teoría y práctica no rompería la armonía entre educación y trabajo que demandan las sociedades modernas para salir del atraso espiritual y económico en el que se encuentran estancadas.
En este sentido, es importante hacer notar a quienes reforman y regulan nuestros sistemas educativos la pertinencia de mantener las humanidades como parte de los planes de estudio de los niveles medio superior y mantener así el equilibrio en los conocimientos de los jóvenes en la actualidad.

Verdadero o falso?

Todas estas observaciones que se hacen a continuación pretenden abrir un debate sobre nuestra tarea dentro del contexto de las ciencias humanas y no son, ni muchos más, ninguna aportación seria al estudio de la biblioteconomía y la documentación en este campo concreto:



Documentación, Humanidades y Ciencias Sociales?: 
Hay conflicto?




Es muy probable que leyendo ese texto de Borges con el que empezábamos este curso más de uno o quizás todos vosotros hayáis pensado que en Borges alguna vez se había paseado por alguna de nuestras bibliotecas (aquellas que trabajan con todas las materias que intengren en nuestro ámbito cultural, las Humanidades). Es posible. De alguna manera, este "deber" intrínseco PATRIMONIAL que arrastran estas bibliotecas generan en el profesional que trabaja un sentimiento de desmesura informativa, por decirlo de alguna manera, como si nunca se acabaran como si fueran la parte más grande de la memoria histórica (en cualquier soporte) de la humanidad. Y de hecho es así. Esto es un lujo, pero conlleva algunos problemas ligados con el espacio, la creación de nuevos soportes de almacenamiento, de actualización de un fondo que se actualiza constantemente desde el inicio de la escritura (nuestros libros no sustituyen a los publicados anteriormente), etc.Curiosamente estamos obligados por mucho tiempo en ser bibliotecas HÍBRIDAS, es decir: está claro que hemos dado el salto a las nuevas tecnologías, pero nadie se atrevería a sustituir radicalmente el papel por otro soporte. Es imposible.Permítanos otro comentario que seguramente todos constatamos: en esta sociedad moderna en la que vivimos hay un evidente conflicto entre la tecnología y las ciencias puras y exactas por un lado y las humanidades por otro. El conflicto es más evidente cuando se habla de dinero hasta el punto que no pocas personas en ambiente intelectual (no de Letras precisamente) consideran las Humanidades globalmente como un LUJO. Y de hecho aseguraría que este conflicto se vive claramente en nuestras universidades y por extensión a los bibliotecarios que trabajamos en este ámbito concreto.Y a pesar de todo ello el proceso globalizador se ha extendido también entre nosotros abocándonos también a la supuesta revolución tecnológica (mucho más lenta entre nosotros, mediterráneos, que entre el anglosajones y entre los que trabajamos con las humanidades en comparación con los que trabajan con otras ciencias y por su servicio tienen incluso la opción de obtener beneficios por servicios tradicionales como LAS ALERTAS INFORMATIVAS o el SOD.




Si la información es poder, las bibliotecas humanísticas y de CCSS cargan ellas solas con los 80% de todo ese poder. Pero es necesario que no olvide una cosa: también para nosotros la información es un medio no el fin en sí mismo. Toda la revolución tecnológica de los últimos 20 años nos ha llevado muchísimo beneficios y quizás el primero de todos, el más elemental: podemos mostrar la capacidad informativa de nuestros fondos, diversos y riquísimos, todo aquel que quiera consultar nuestro catálogo. Se generan nuevos recursos para apoyar la investigación: ¿los tenemos?, Pero muy especialmente: ¿los conocemos?. Es demasiado fácil acabar creyendo que el gran número de monografías que forman el patrimonio de todas nuestras bibliotecas EXCUSA el conocimiento de otros recursos que completarían la capacidad de COMUNICACIÓN de la biblioteca con los usuarios. Y quien tiene que evaluar, seleccionar, conocer y difundir estos recursos es el profesional que trabaja en estos centros: somos nosotros. De alguna manera el documentalista debe estar siempre por encima del investigador en cuanto a los recursos referencial y / o documentales (tanto si lo tenemos como si no los tenemos). Pero eso requiere muchas habilidades que yo resumiría en una: LA CURIOSIDAD.



"Por lo tanto, Quienes de una u otra forma estamos involucrados en los Servicios de información debemos plantearnos una serie de cuestiones en torno al uso de las Fuentes de información electrónica como respaldo a la investigación; pues si bien se cierto, como lo plantea Ramiro Lafuente, que las facilidad brindadas por las nuevas tecnologías de la información y telecomunicaciones para la reproducción y difusión de documentos aceleran a la circulacion de éstos, y contribuyen a crear una infraestructura de publicación paralela a la de la industria editorial, dando lugar a la construcción de esquemas de comercialización de tecnologías y conocimientos, bajo la idea global de venta de información, fenómeno que diversos autores califican como industria de la información ".



Mucha razón tiene la autora de este párrafo, pero también es verdad que el uso de fuentes electrónicas se ha generalizado de tal manera que si no hace muchos años nos teníamos que quejar de la falta de recursos específicos para nuestras especialidades o para las Humanidades y las ciencias sociales en general, hoy en día el problema es cómo debemos hacerlo para dar NOSOTROS TAMBIÉN este salto cualitativo a los recursos de información (sobre todo textos electrónicos y bases de datos bibliográficas) sin tener que excusarse continuamente la necesidad real de estos recursos. ¿Podemos generar algun recursos para mejorar nuestra aportación a el gran mundo de la documentación?: fondos locales univesitarios, bibliografia local y/o nacional, bibliografías de estudios particulares sobre algún aspecto concreto de la cultura salvadoreña, etc. Bueno es pensarlo.


No olvide lo que a título personal comentaba hace un rato: si las humanidades y las CCSS pueden ser un lujo para muchos, los recursos documentales pueden ser ya un capricho bibliográfico que a menudo no se puede ni siquiera defender argumentando necesidades de investigación (no de docencia , claro). Pero debemos argumentarlo.


Resumen de lo dicho hasta ahora....


Los materiales de estudio del investigador de estas disciplinas, son principalmente: textos literarios, documentos históricos y objetos artísticos.

La dispersión de las fuentes de información es grande, por lo que el investigador se ve obligado a buscar en varias bibliotecas, BD o archivos de fuentes.

La urgencia no es un aspecto relevante en el proceso de investigación. De hecho el estudioso en Humanidades suele gustar de bucear él mismo en los catálogos y estanterías, prefiriendo las de libre acceso para encuentros fortuitos de libros que podrían interesar.

La alfabetización informacional del experto en Humanidades, es decir, su manejo de fuentes y equipos electrónicos para la investigación, suele ser menor que en las CYT. Pero, conocen y hacen uso de las bibliotecas digitales a texto completo existentes y los archivos de documentos históricos digitalizados, cada vez más presentes en la red.

El profesional de la información versus Humanidades y CCSS

Hay que redefinir con más claridad nuestra función. Malinconico nos define así:



“ (…) cazadores y recolectores de la era de la información [que] fueron lobos solitarios hasta encontrar la Red”.




Una situación que nos coloca en un proceso de intercambio permanente con nuestros compañeros, no sólo en cuanto a la información,  también en cuanto al conocimiento y manejo de las nuevas tecnologías para apoyar el avance científico.


Tengamos en cuenta que dice también este otro autor ya citado en la bibliografía, Michael Malinconico:



“ (…) Los bibliotecarios tendrán un reto administrativo que enfrentar en un futuro cercano. Tendrán que crear simultáneamente un nuevo orden, al mismo tiempo que desarmar el viejo, en forma ordenada. Necesitarán por un lado, proceder rápidamente para satisfacer las demandas de sus usuarios, y lo suficientemente despacio para asegurarse de que las partes esenciales de la infraestructura de información académica, no se desintegren, antes de diseñar el reemplazo adecuado”. “(…) En otros términos, las necesidades de información de los investigadores de las áreas de ciencias sociales y humanidades son diferentes a las que tienen los de las ciencias exactas; al igual que son distintas las necesidades de los profesores y estudiantes, que a su vez dependen de las áreas en que se desempeñen y del nivel en el que desarrollen sus actividades, ya sea bachillerato, licenciatura o posgrados. Y los servicios bibliotecarios deben abarcar y satisfacer las demandas de todos. Toda esta  comunidad tiene grados de desarrollo distintos y costumbres de localización de información diferentes; además, su interés y conocimiento en el uso de tecnologías electrónicas es diverso. Por ejemplo, algunos  investigadores y profesores prefieren las obras monográficas, en tanto que otros recurren con más frecuencia a las publicaciones periódicas, y otros más, como los físicos, utilizan colegios invisibles de información restringida que circula únicamente entre grupos selectos. Algunos optan por los documentos en formato electrónico y otros siguen utilizando preferentemente los documentos en papel.
Por otra parte, los usuarios de información en ciencias sociales y  humanidades prefieren la información en su propio idioma y de su país, en tanto que los de ciencias exactas consultan con mayor frecuencia información producida en los países económicamente poderosos, que por lo general es en inglés”.

La información electrònica en humanidades y CCSS



TIPOLOGÍA HOY


Toda aquella que se encuentra almacenada electrónicamente y que se accede a ella electrónicamente"
Incluye 'todavía' formatos tangibles (CD'S, DVD'S, etc). Y no tangibles: BBDD  (bibliográficas, textuales, factuales, etc) o textos y otros archivos accesibles en línea.



DEBATE ACCESO VERSUS ADQUISICIÓN

¿Tienen que mantener las bibliotecas o centros de documentación (conservación) el material impreso o se debe dar claramente el salo a la edición electrónica?

Ciertamente: pocas bibliotecas HAN SACRIFICADO DEFINITIVAMENTE EL PAPEL.
Quien lo haya hecho: dependerá de otras bibliotecas?: La experiencia de muchos centros americanos dice que SI.
La vieja disyuntiva: acceso remoto o soportes de almacenamient0 parece que se ha resuelto parcialmente hacia esta 2 ª alternativa.

PIENSA QUE:

¿Quién garantiza que los grandes trusts de la información no harán CRACK?. ¿La concentración de recursos editoriales peligra o hacer peligrar el mercado editorial?

¿Y los formatos? Por dónde va la discusión sobre los formatos?

¿Quién garantiza que los grandes recursos (evaluados) continuarán, gratuitos y de pago?. Son ilegales las iniciativas de almacenamiento local?

¿Y quién nos defiende contra un mercado electrónico caro y en manos de cuatro productores sin demasiados escrúpulos?. Hacen falta más políticas de Open Access

Genera esto o generará bibliotecas de 1 ª y bibliotecas de 2 ª?

Es la solución los consorcios?. Quizás políticas de compra comunes y bien consensuadas?

Es una competencia desleal el "fenómenos" de los SOD'S ligados a grandes trusts de la información más o menos escondidos?

Una buena partes de los recursos [entre los 70 o 75%] de "CYBER basura" DE INTERNET escapan a un control estricto y normalizado.

¿Se debe hacer?. ¿Cómo?. ¿Quién la ha normalizado?. ¿Es esto la nueva literatura gris?

No hace mucho la disyuntiva era vinilo, casetas o algo que le decían CD-ROM?, Por ejemploHoy la disyuntiva no es DVD, CD-ROM, es acceso en línea, manteniendo los soportes clásicos (PAPEL?) O noLa mayoría de monografías se siguen publicando en papel (aquí y en el ámbito de las humanidades).Las revistas de carácter general tambiénSólo algunas científico-técnicas han dado el salto definitivo.Y los formatos electrónicos tangibles?. Pocas pp s han dado este salto. ¿Por qué?Muchísimas pp s marginales sólo son accesibles en línea.Muchos recursos bibliográficos muy especializados y / o poco fiables, algunos. Fiabilidad, este es el término que más nos tocará repetir estas horas.
Superabundancia?

No: exceso. INTERNET es un "callejón sin salida": hay que pasarle un filtro de calidad: EVALUAR, SELECCIONAR ... todos los procesos clásicos.Porque?: Democracia a la hora de editar?. Si, y falta de control por parte del editor.Por ejemplo: muchos autores editan sus artículos, conferencias, programas, resultados de investigaciones (informes de laboratorios, etc) mucho antes de que se editen EN LOS CIRCUITOS COMERCIALES. ¿Quién se entera?: Vía news grupos, foros, pre-prints ... recursos, mucho y muy especializados.
Maurice B. Line decía que mucha gente "coloca" en INTERNET cosas que de otro forma no hubiera dicho (ni publicado) NUNCA, o que la red se ha convertido, por poner un ejemplo, como una tertulia del XIX en Barcelona. CUANTOS sociólogos hubieran querido grabar (o historiadores) estas CHARLAS?.

En general en todas las encuestas de bibliotecas (anglosajonas) que (he podido consultar) se detecta:

Diferencias claras de aptitud según las áreas temáticas. Diferencian usuarios universitarios y otros profesionales (ep: no se habla de «el usuario generalista, claro») insatistacción (cada vez menos) por los soft .Irritaciones  por el pago, por los costes reales. En general se prefiere el papel (para las obras primarias) Se continúan citando fuentes en papel a pesar de conocer la versión digital. PODEMOS HABLAR DE CIBERFÒBIA Y CIBERMANIA?. No, creo que en general ya no.