Se
tiende a pensar que el nuestro contexto profesional las bibliotecas de
humanidades son muchas más que las científicas y de alguna manera es
cierto (piénsese por ejemplo, ¿qué son esencialmente las Bibliotecas
nacionales?).
De
hecho la misma INTERDISCIPLINARIEDAD de las humanidades marca una de
las particularidades de nuestras colecciones: LOS DOCUMENTOS No
envejecen casi NUNCA. Alcanzar
la diversidad de contenidos y de lenguas que exijan nuestros estudios
es un hito no imposible sino casi exagerada y esto nos lleva a reforzar
el SOD y los servicios de información bibliográfica para controlar al
máximo la bibliografía que de cada una de las disciplinas principales y las auxiliares se genera. La
cooperación bibliotecaria en este sentido nos ha quitado un gran peso
de encima especialmente en cuanto al préstamo entre bibliotecas.
Atención, he dicho controlar, no tener, no poseer. Caer en la idea de 'más es mejor' es un error histórico. Controlar más y perfilar más las necesidades es un acierto de futuro. Hablaremos.No
hay que mencionar en cuenta otros problemas intrínsecos de nuestras
colecciones: la dispersión de fondos ya mencionada, la dificultad que a
menudo implica la catalogación y clasificación de un fondo
tipológicamente diversificado, en muchas lenguas, de muchos géneros (a
veces difíciles de reconocer),
de muchos períodos (a menudo difíciles de acotar), autorías complejas o
simplemente la dificultad que implica establecer LÍMITES CONCRETOS en
cuanto al contenido entre las diferentes materias dado los vínculos
conceptuales e históricos que hay entre todas ellas.Pero si tuviéramos que destacar un problema ser sobre los muchos que podríamos sugerir seguramente este sería el ESPACIO.
Antes
comentábamos que la poca o nula obsolescencia ("el fondo no envejece
mucho") de nuestra colección y la escasa poda nos fuerza o nos debería
forzar si las circunstancias lo permitieran disponer de espacios
adecuados para mantener un porcentaje alto del fondo de libre acceso y unificado. Obviamente
esta es nuestra eterna asignatura pendiente junto con la reconversión
total del fondo de nuestras diferentes bibliotecas (el patrimonio,
asignatura pendiente). Todo ello en unos años donde la idea del libre acceso, por poner un ejemplo, está digamos, pasada de moda. Y no es la única.Es
el eterno ejemplo de la casa que se empieza por el techo: hacemos esta
sesión porque estamos convencidos de que no debemos perder la carrera
tecnológica que con respecto a los recursos informativos quiere decir
aprender a reconocerlos, seleccionarlos, aprender a evaluar su
capacidad informativa y finalmente venderlos, es decir, hacer marketing
de nuestros recursos informativos (nuestros porque se mueven en
nuestros ámbitos de conocimiento y nuestras porque en la medida que los
dominamos integran en nuestras tareas diarias de una
manera mucho más simple.
De hecho alguien decía que la gran tarjeta de
presentación de todo gestor de la información es el dominio real de sus
recursos informativos. Todo ello sin olvidar la parte más complicada de
estos discurso: no tenemos nuestros fondos control .
lados (catalogados en el 100%) y por tanto no estamos en condiciones de
hacer una valoración real de la colección. No recuerdo en qué artículo
leído a propósito de este cursillo el autor decía que un usuario de
estas bibliotecas emplea un
mínimo de 26-30 documentos para investigación (más del 70%
monografías). A pesar de todo sabemos que si un producto bibliográfico
de pago ha dado el salto "cualitativo" en el soporte electrónico es
mucho más requerido por el investigador (también aquellos que se 'utilizarían
en papel). Son muchísimas las grandísimas bibliografías especializadas
que tenemos en papel y pierden peso y "categoría informativa" por no
poder desde nuestra red ser accesibles para todos. Por ejemplo: La
Bibliographie del humanismo te la Renaissance, Islamic
Studies, Historical Abstracts, RILA, New Testament Abstracts, Religion
Abstracts, Bibliographie Linguistique, Communication Abstracts, Anne
Philologique, etc, etc, etc. Obras caras y no acumulativas-excepto
algunos casos-en papel.
Es cierto, luchamos con dos cosas :
el precio de cambio de suscripción y una reticencia a creer "realmente
útiles" aquellos productos que en cualquier otro país son considerados
básicos para la investigación documental.Otro
caso de estudio es que no tenemos ni siquiera en papel y es no sólo
básico sino que además completaría una de las partes más débiles de
nuestras colecciones: las publicaciones periódicas. JSTOR,
Project Muse o Literatura online, por poner algún ejemplo, suben muchos
grados la capacidad informativa de nuestros centros y representan un
enriquecimiento por referencistas de las bibliotecas (temáticos o no). Pero todavía no tenemos todos esos paquetes suscritos o suscritos completamente. Es cierto, 'más no es mejor', pero en el caso de las humanidades ayuda.
Otro producto que han llegado con cierto retraso a nuestro campsón las bases de datos que ya empiezan a incluir el texto completo del material referenciado (como MUSE o JSTOR para las revistas) Ciertamente a este nivel de relación información / precio inalcanzable individualmente sólo podemos trabajar con otros. Esto no nos saca de la obligación de conocer y reconocer nuestros productos documentales y de defenderlos, obviamente. Eh, y más que nunca hay que saber quién los tiene y qué abastecen.
En esta carrera no tenemos nada que perder. De hecho, ya hemos ganado mucho. No hemos perdido del todo el carro.
NOTA FINAL: Un apartado aparte que de hecho es el discurso de este curso son nuestras fuentes de información: ¿En qué estado las tenemos?, Están actualizados?, Las conocemos?, Hemos dado el salto realmente a la documentación electrónica? , como lo hemos hecho?. hablaremos

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