Muchos problemas, pero el diálogo está más abierto que nunca:
- Precios
- Saturación de acceso (aún hoy)
- Exceso de información y de recursos (no hablo, en ningún caso, de los generales y / o referenciales sino más bien de los especializados)
- Cambio del rol de la biblioteca?
- Necesidades de adaptación tecnológica continúa
- Concentración del mercado de la edición electrónica de calidad.
- El bibliotecario temático que hace de árbitro (cada día) para mantenerse al día en este maremágnum informativo.
Finalmente, el dicho de que se ha hecho aún más famosa y sonora de "la información al saber (y el poder)" resto clara en cuanto que la información aumenta la calidad de vida y la ordenación y sistematización de esta facilita la participación ciudadana. Cabe deducir, pues, que la difusión de la información es un deber público y una obligación (muy normalizada) para este oficio nuestro. Una obligación y un reto en cuanto a que formamos usuarios, que les informan pero sin olvidar nunca el ocio. Y hay también replantear el mundo de las bibliotecas, romper muros y barreras (algo parecido a una biblioteca no presencial ... el bibliotecario puede responder desde un mostrador virtual y dar acceso a toda la información propia o accesible por internet desde la red. es un reto atractivo para todo el mundo que tiene en el servicio al público la herramienta de trabajo: la tecnología amplía nuestra capacidad de conexión global y nuestra capacidad de sistematizar (ordenar) y almacenar recursos y finalmente recuperarlos.

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