Una situación que nos coloca en un proceso de intercambio permanente con nuestros compañeros, no sólo en cuanto a la información, también en cuanto al conocimiento y manejo de las nuevas tecnologías para apoyar el avance científico.
Tengamos en cuenta que dice también este otro autor ya citado en la bibliografía, Michael Malinconico:
“ (…) Los bibliotecarios tendrán un reto administrativo que enfrentar en un futuro cercano. Tendrán que crear simultáneamente un nuevo orden, al mismo tiempo que desarmar el viejo, en forma ordenada. Necesitarán por un lado, proceder rápidamente para satisfacer las demandas de sus usuarios, y lo suficientemente despacio para asegurarse de que las partes esenciales de la infraestructura de información académica, no se desintegren, antes de diseñar el reemplazo adecuado”. “(…) En otros términos, las necesidades de información de los investigadores de las áreas de ciencias sociales y humanidades son diferentes a las que tienen los de las ciencias exactas; al igual que son distintas las necesidades de los profesores y estudiantes, que a su vez dependen de las áreas en que se desempeñen y del nivel en el que desarrollen sus actividades, ya sea bachillerato, licenciatura o posgrados. Y los servicios bibliotecarios deben abarcar y satisfacer las demandas de todos. Toda esta comunidad tiene grados de desarrollo distintos y costumbres de localización de información diferentes; además, su interés y conocimiento en el uso de tecnologías electrónicas es diverso. Por ejemplo, algunos investigadores y profesores prefieren las obras monográficas, en tanto que otros recurren con más frecuencia a las publicaciones periódicas, y otros más, como los físicos, utilizan colegios invisibles de información restringida que circula únicamente entre grupos selectos. Algunos optan por los documentos en formato electrónico y otros siguen utilizando preferentemente los documentos en papel.
Por otra parte, los usuarios de información en ciencias sociales y humanidades prefieren la información en su propio idioma y de su país, en tanto que los de ciencias exactas consultan con mayor frecuencia información producida en los países económicamente poderosos, que por lo general es en inglés”.
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